POEMA GANADOR DEL V PREMIO PULCHRUM
12 de junio de 2026
Sobre el autor:
Alejandro Cervilla García nacido en Granada, creció en una familia donde la vida cotidiana estaba atravesada por el trabajo, el arte y la sensibilidad. Su abuelo fue pastor; su abuela, nacida en Argentina, llenaba la casa de música al piano; y su madre cultiva distintas formas de creación a través de la pintura, la danza y la escritura. De ese cruce entre la contemplación, la belleza y la experiencia vivida nace una mirada singular sobre el mundo.
Arquitecto, doctor en Proyectos Arquitectónicos y profesor de Construcción en la Universidad Rey Juan Carlos, colabora desde hace años con Alberto Campo Baeza, referente internacional de la arquitectura esencial. Autor de varios libros sobre arquitectura, entre ellos Estructuras vistas, ocultas e ilusorias y Pensar, dibujar y construir, ha publicado recientemente su primer poemario, Poemas de luz y arquitectura, donde confluyen con naturalidad su pensamiento arquitectónico y su voz poética.
De barro
Mi madre hace trampas al parchís.
Nos engaña, juega,
parece confiada al azar,
pero en silencio, sin que nos demos cuenta,
reza.
¡A veces también a viva voz!
̶ Bonico, dame un cinco.
Y como si fuera un acto sagrado,
agita el cubilete,
repiqueteo de castañuelas,
y sus manos bailaoras deformadas por la artrosis,
̶ manos también de estropajo y de bayeta ̶
se juntan en plegaria,
en nido de adviento,
y en vez de geometría, abstracción y estadística,
se tornan los dados en palomas nacientes que nos miran,
en regalo del Cielo,
y bien que se apaña ella con el tres,
con el cuatro,
a veces también con el cinco.
Así es mi pobre madre;
flamenca, artista, poeta.
También pinta.
Pero no como los que saben pintar,
sino rezando:
̶ Bonico, píntalo Tú.
Y como si fuera un acto sagrado,
toma los pinceles de sus plegarias
y los óleos bendecidos,
y arranca lo blanco del lienzo
̶ el miedo a empezar de los artistas solitarios ̶
¡pero ella está Contigo!
Y llevada por tu Espíritu Santo
̶ que los incrédulos llaman duende, musa, inspiración ̶
cumple la vocación de los brochazos,
¡los colores se hacen cuadro!
Y los cuadros como lirios colgados en las paredes,
hacen de un piso de ensanche
morada del rey Salomón.
Así es mi anciana y piadosa madre.
Rodeada de peroles,
cuántas veces ha convertido el agua en milagro de sopa y cuchara,
cuánto han dado de sí por sus rezos
los cinco panes y los dos peces,
cuántas veces se nos ha hecho omnipresente
como si fuéramos discípulos camino de Emaús.
¡Hasta tuvo que luchar con los demonios
del oscuro corazón de mi padre!
La novia fue de blanco inocente,
pero el altar la preparó para el martirio,
para las noches de cristales rotos,
para las puertas quebradas y las encrucijadas de pasillo.
Y haciendo de esposa y madre,
rezaba,
̶ también el Gólgota es un lugar sagrado ̶ ,
compartía de tus maderos las astillas,
el frío punzante del acero que atraviesa tu corazón, tus pies y tus manos.
Mi pobre y anciana madre.
Que por su amor a Ti, te amo,
que por su boca primera de evangelista he sabido de Tu existencia.
Como si Belén fuera el portal de mi casa
y el nombre de mi calle Galilea,
me ha parido Contigo,
me ha criado Contigo,
me ha enseñado a hablar Contigo el dulce hablar de Nazaret,
rezo.
Y como si fuera un acto sagrado,
te doy gracias por haberte aparecido
a través de esta mujer de barro.
Alejandro Cervilla García
Abril 2026