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Entrevista a Pelayo Ortega

27 febrero - 17 julio 2020

*exposición *pintura

[Mieres, 1956]

Estudió Dibujo, Pintura y Grabado en Gijón en la Agrupación de Bellas Artes; Escuela de Artes y Oficios de Oviedo y más tarde en el Circulo de Bellas Artes de Madrid, ciudad en la que residió hasta 1990. No hay que olvidar su aprendizaje como copista en el Museo del Prado.

En 1977 celebra su primera exposición en la Galería Atalaya de Gijón. En 1998 firma un contrato con una de las más importantes galerías del mundo, la Galería Marlborought; gracias a la cual ha expuesto obra en sus diferentes sedes de Madrid, Mónaco y Nueva York, dando así a conocer su obra a nivel internacional. De la colección de esta galería vienen las tres obras expuestas en nuestra muestra “Encarnaciones”.

En el 2006, participó en “La ciudad abstracta. 1966: el nacimiento del Museo de Arte Abstracto Español” exposición que celebraba el 40 aniversario del nacimiento del mismo. Y en 2008 colaboró con la Fundación María Cristina Masaveu Peterson en su sede de Gijón, desarrollando un taller experimental llamado “La arquitectura como lienzo”. Además, sigue colaborando asiduamente con Marlborought, siendo dos de sus últimas exposiciones: “Topografía sentimental” de 2015 y “El rostro triste y el corazón feliz” de 2018; además de su presencia habitual en la feria de arte ARCO Madrid.

 

1) Cuéntanos algo sobre tu evolución como pintor y el momento actual de tu trabajo. 

Mi vocación como pintor se despertó o mejor decir que la descubrí muy joven (con quince o dieciséis años). En esos primeros momentos iniciales mi intención respondía a la voluntad por formarme en todas las técnicas a las que responde el antiguo oficio de pintor. Fueron largos años de estudio y trabajo siguiendo la estela y el admirado ejemplo de tantos maestros precedentes como tiene el arte de la pintura.

Con los años uno va viendo o descubriendo poco a poco su camino, sus gustos y preferencias hasta que, de forma muy lenta, después de mucho trabajo y mucho equivocarse se es capaz de llegar a conseguir obras con carácter e identidad propia que respondan plenamente a lo que uno quiere expresar.   

Mi obra ha pasado por numerosas etapas siempre bajo la premisa y el concepto de entender la pintura de forma ecléctica, pero integradora, abierta a estímulos plásticos (incluso antagónicos o contradictorios) y culturales múltiples que enriquezcan el lenguaje propio. 

Al principio más sujeta a la forma canónicamente clásica, pasando después por etapas intermedias, mezcla de tradición y modernidad y hasta desembocar en el momento actual que yo definiría, frutó del camino recorrido, como de madurez. 

2) ¿A quien se dirige tu pintura?

El impulso que mueve la creación artística es imposible de definir de forma absoluta. Existen muchas teorías al respecto, quizás tantas intenciones como artistas hay; desde el deseo de realización personal, a la voluntad por comunicar sentimientos espirituales, estéticos o ideológicos, o prosaicas intenciones, que también existen en el arte, por conseguir sólo fama, poder y riqueza.

Yo sólo puedo hablar de lo que a mi germinalmente me movió desde el principio y lo sigue haciendo; esto sería la necesidad interior por expresar mediante el sutil control de la humilde materia pictórica, los sentimientos e ideas que respecto al misterioso milagro de la creación y de la vida uno pueda tener.

De la respuesta comunicativa exterior que esa voluntad creadora tenga depende en buena medida que uno se sienta más o menos reconocido en sus intenciones. 

Uno siempre desea que sus obras lleguen a las personas y que de la convivencia que el espectador establezca con los cuadros de uno, obtenga una experiencia sentimental y estética  que enriquezca y le sirvan positivamente en la vida.

3) ¿Cómo ves el vínculo entre pintura y espiritualidad?

La característica esencial del arte de la pintura es su carácter espiritual. La pintura alguien la definió como materia mitificada. Yo diría más bien que es humilde materia trascendida. Un sencillo lienzo de tela, unos polvos de colores minerales u orgánicos mezclados con un poco de aceite de linaza crean la reina de la pintura: la pintura al óleo. Y con ese humilde ungüento nace la Pintura con mayúsculas.

Pero distinto es el concepto religioso del arte. Todas las obras de arte (incluso las que no lo pretenden) son materia transcendida estéticamente en espiritualidad pura. Sin embargo creo que siendo siempre estéticamente espiritual no todas las obras de arte son religiosas en el sentido de estar inspiradas en una creencia teológica concreta.

4) ¿Qué has querido expresar en tu cuadro "CATÓLICO?

La actual exposición “Encarnaciones” organizada por O_Lumen me parece la más brillante iniciativa que, por inédita, se ha llevado a cabo en los últimos tiempos en España con el fin de mostrar la obra de artistas contemporáneos, para los cuales el cristianismo sigue siendo motivo de reflexión e inspiración en muchos de sus trabajos. En ese sentido la labor contracorriente del comisario Enrique Andrés Ruiz ha sido muy valiente y acertada al escoger nuestros trabajos más determinantes de temática religiosa cristiana. 

Precisamente mi obra “CATÓLICO” intenta expresar mediante una simbología sencilla la idea expansiva y universal que movió el cristianismo desde sus orígenes.

La obra es blanca y luminosa y está estructurada a partir de un centro donde se refleja la cruz de Jesucristo a partir de la cual su presencia como Dios en la tierra nace el mayor movimiento universal de una teología humana destinada a todos los hombres de todas las condiciones y de todas las razas. Esa idea expansiva del catolicismo está reflejada en la obra por los múltiples discos blancos que podrían reflejar o simbolizar el pan de la comunión consagrada en el cuerpo de Cristo.